
Hoy en día es complicado encontrar un sistema
electrónico que se haya construido
mediante lógica discreta, es decir con circuitos integrados que contienen puertas lógicas
o biestables, sino que por regla general se suelen abordar los diseños utilizando una buena
parte de
dispositivos electrónicos programables, ya sean microcontroladores o
dispositivos lógicos programables, como las FPGAs. Una de las ventajas de utilizar
este tipo de dispositivos es es mucho
más complicado realizar ingeniería inversa
puesto que hay que averiguar la programación del dispositivo y si, además, pasamos al
ámbito de los circuitos electrónicos de ámbito militar, la protección del hardware contra
este tipo de prácticas es mucho mejor. Hasta ahora, ésta siempre ha sido la tesis que
se había manejado para los chips para aplicaciones militares, sin embargo,
un investigador
de laUniversidad de Cambridge ha publicado unas notas relativas a sus investigaciones
en el ámbito de la seguridad del hardware que vienen a tambalear estos cimientos puesto que,
según indica,
ha descubierto puertas traseras en algunos circuitos integrados que son
utilizados en aplicaciones militares de Estados Unidos.
¿Y qué es una puerta trasera en un
circuito integrado? Básicamente es un concepto similar
al de las puertas traseras del mundo del software, es decir, un mecanismo que permite que
el fabricante o un tercero pueda acceder al código con el que se ha programado el circuito
integrado sin demasiado esfuerzo y, por tanto, poder obtener un diseño completo del sistema,
alterar la programación del dispositivo o borrarla.
Según comenta el
Doctor Sergei P. Skorobogatov del
Laboratorio de Computación de la
Universidad de Cambridge,
este hallazgo era algo esperado y que ya había sido advertido
por algunas agencias de inteligencia como el MI5 del Reino Unido o la NSA de Estados
Unidos y, con la idea de comprobarlo,
ha desarrollado un sistema de detección que
permita verificar la existencia de puertas traseras en dispositivos electrónicos
programables.
La sorpresa se la han encontrado al analizar
un circuito integrado muy utilizado
dentro de la industria del militar de Estados Unidos y que se presuponía muy seguro
puesto que se había hecho un gran énfasis, durante su diseño, en el cifrado del código
almacenado en éste. Sin embargo, por muy seguro que era este chip y su grado de
utilización en aplicaciones militares, el circuito integrado era
fabricado en China y, por
lo que ha podido comprobar el Doctor Skorobogatov,
el fabricante había insertado una
puerta trasera (modificando el
layout del circuito integrado) que podía ser activada con
“una clave” que permitía extraer el software grabado en él, alterarlo o, directamente, borrarlo
independientemente de las medidas de seguridad que hubiese insertado el integrador del
circuito.
Si tenemos en cuenta que, según Skorobogatov, este chip se utiliza en sistemas de armas,
plantas de energía nuclear o incluso medios de transporte, la existencia de esta puerta
trasera es toda
una amenaza. De todas formas, para que no cunda el pánico, este
investigador no ha dado pista alguna sobre el circuito integrado en cuestión pero, la verdad,
da mucho que pensar que un dispositivo para aplicaciones críticas se envíe a fabricar,
precisamente, a China.
Más del 90% de los circuitos integrados que se fabrican en el mundo tienen su origen en
China y parece claro que, tras leer las conclusiones de Skorobogatov, no estaría de más
realizar ciertas comprobaciones y verificaciones para certificar que un circuito integrado es
seguro y no presenta ningún tipo de alteración; precisamente ahí es donde entra el sistema
de validación que ha realizado y con el que pretende evitar este tipo de vulnerabilidades.
¿Amenaza real o auto-promoción? La verdad es que
las conclusiones publicadas por
Skorobogatov dan mucho que pensar y, desde luego, no sería muy descabellado que
este tipo de cosas pudiesen ocurrir. Sin embargo, bajo mi punto de vista, nadie en su sano
juicio fabricaría componentes para aplicaciones muy críticas en terceros países sin el
adecuado control de calidad y supervisión, ¿verdad? Vale la pena echarle un vistazo a un
informe publicado la semana pasada por el Comité de Servicios Armados del Senado de
Estados Unidos y los 1.800 casos de circuitos electrónicos vulnerables no solamente por
“mala fe” sino también por intentos de ahorrar en su fabricación.