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jueves, 10 de mayo de 2012

Google y la Primera Enmienda



Un estudio encargado por Google a Eugene Volokh, uno de los profesores más prestigiosos de la facultad de Derecho en UCLA en cuestiones relacionadas con la libertad de expresión, ofrece unas conclusiones que están dando muchísimo que hablar: según el mismo, los resultados proporcionados por un buscador deberían ser considerados como una opinión basada en lo que dicho buscador considera más relevante para sus usuarios, y por tanto, como tal opinión, estarían protegidos por la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que protege la libertad de expresión.
La interpretación resulta enormemente relevante: según ella, buscadores como Google, Bing o cualquier otro tendrían un papel similar al de un medio de comunicación, lo que llevaría a que sus resultados fuesen objeto de una protección especial. En un entorno en el que estas empresas son, de hecho, cada vez más productoras de contenido – además de diseminadoras de contenido de terceros, como cualquier cadena de televisión o medio de comunicación en general – y en el que Google se ve bajo la presión inminente de quienes pretenden controlar las reglas por las que decide destacar o no determinadas informaciones en su página principal, una interpretación así brindaría a la compañía la oportunidad de desvincularse completamente del tema diciendo algo tan simple como “es mi criterio, está protegido por la libertad de expresión, es mi buscador y hago con sus resultados lo que quiero”.
Obviamente, la cuestión tiene su contrapartida: hace muchos años, los buscadores no solo destacaban en su primera página lo que buenamente les venía en gana, sino que además, cobraban por ello, haciendo de la hoy sacrosanta relevancia un criterio transaccional que podía ser comprado y vendido. La situación no era extraña, sino que suponía una continuación de la mentalidad de la publicidad clásica: ¿quién consigue el mejor momento del mejor corte publicitario del prime time televisivo? ¿Quién tienese anuncia en página impar, o en las secciones más leídas de un periódico o revista? ¿Quién consigue la valla que está en el lugar más transitado de la ciudad? La respuesta era inequívoca: aquel que estaba dispuesto a pagar más por ella.
Google rompió este tipo de esquemas en sus resultados naturales (al principio, los únicos que mostraba), y combinó esta norma con un alejamiento de los criterios de relevancia de las manos de los propietarios de las páginas para entregárselos a un algoritmo con base social. En virtud de este cambio, Google se convirtió rápidamente en la mejor opción de búsqueda en términos de relevancia, en nuestra primera opción para buscar lo que necesitábamos en cada momento. A partir de aquí, Google ha ido combinando ese criterio con restricciones progresivas: primero el margen derecho, y posteriormente la parte superior, se dedican a publicidad pagada: moderada con criterios de relevancia, pero comprada al fin y al cabo, lo que supone el porcentaje más sustancioso de los ingresos de Google (todo ello siguiendo un esquema que, no olvidemos,copió a un tercero con el que tuvo que saldar cuentas mediante un acuerdo extrajudicial). Después, comenzó a destacar, en la parte superior de los resultados naturales, determinados resultados basados en sus propios productos o en la organización de información en función de sus criterios. Ahora, con el desarrollo de Google Plus, parece ser que la tendencia se intensifica, y que resultados como los perfiles personales o las páginas corporativas en dicha red son privilegiadas en su visibilidad, convirtiendo a Google+ en un actor capaz de jugar un papel radicalmente fundamental en la economía de la atención.
Empresas como Yelp, que se dedica a proporcionar resultados de búsqueda en restaurantes y locales comerciales, o la misma Twitter, que se beneficiaba de una visibilidad importante en el buscador por su relevancia instantánea (“que está pasando ahora mismo”) ya han levantado la voz de alarma. Si Google consigue que sus resultados y la organización que hace de los mismos estén protegidos por la Primera Enmienda de la Constitución y sean, por tanto, prácticamente intocables, obtendrá con ello una carta blanca que le permita hacer lo que quiera, pero todo tiene sus problemas: si se aleja de lo que sus usuarios consideran relevante, volverá, en un curioso capricho de la historia, a caer precisamente en los mismos errores en que los buscadores anteriores a Google  incurrían, y cuya corrección permitió a la compañía alcanzar la privilegiada posición que ostenta hoy. Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad. Para Google, la responsabilidad consiste en seguir dando a sus usuarios la información más relevante, al margen de otros criterios. Si su derecho a organizar sus resultados como mejor le convenga es consagrado como tal, y por tanto es exclusivamente el criterio y el control del mercado, no otro tipo de cuestiones externas, el que decida si los resultados de Google son los mejores o no lo son… ¿será algo esencialmente bueno o malo para la compañía en el futuro?

Mozilla denuncia que el próximo Windows 8 con ARM permitirá sólo Internet Explorer




Vuelta al pasado, a la década de los 90 donde Microsoft fue acusada de monopolio reduciendo las posibilidades de su sistema operativo a un único navegador web, Internet Explorer, frente al resto. En aquella ocasión la jugada se saldó con la casi desaparición de Netscape. Hoy, casi 20 años después, Mozilla denuncia públicamente que Microsoft restringirá el uso del próximo Windows 8 con procesadores ARM a Internet Explorer.
Así lo ha denunciado de manera pública el abogado de Mozilla, Harvey Anderson, advirtiendo que el comportamiento de Microsoft es una vuelta al pasado, una repetición de la historia restringiendo el acceso de Firefox y el resto de navegadores para el SO de Microsoft:
Microsoft está tratando de hacer una nueva versión de su sistema operativo que niega la elección de sus usuarios, la competencia y la innovación. Hacer de Internet Explorer el único navegador en la plataforma es un retorno completo a las edades oscuras digitales cuando solamente había un navegador en Windows.
Y es que según cuenta Anderson, hasta el momento Microsoft se muestra reacia en las conversaciones a modificar su planteamiento. Un escenario que recuerda al revivido en 1996 en el litigio antimonopolio que se vivió en Estados Unidos acusando a Microsoft de abuso de poder y monopolio para derribar Netscape.
Según Anderson, Mozilla no estaría planteándose aún la posibilidad de tomar acciones legales ya que consideran una solución como último recurso:
Primero queremos ver si realmente Microsoft quiere o tiene la intención de seguir este camino. Ellos podrían acabar liberando la opción que permita la entrada a navegadores de terceros. A veces necesitan tan sólo un poco de presión, si fuera necesario tomar presiones legales, así lo haremos.
Según cuentan desde Mozilla, los argumentos que expone Microsoft para no incluir al resto de navegadores son principalmente dos razones:
  • En primer lugar dicen que ellos son los únicos que pueden satisfacer las necesidades de los nuevos procesadores ARM y los chips de potencia utilizados para la próxima versión de W8. Un argumento que Mozilla califica de ridículo, ya que “Microsoft no es el único propietario de la tecnología en entorno de ARM”.
  • En segundo lugar hablan de un entorno único en el que la experiencia de usuario, interfaz y sistema operativo van de la mano, razón por la cual argumentan que navegadores externos no funcionarían.
Quizá esa sea la razón por la que IE10 proporcionara la forma de mostrar algunas aplicaciones nativas, y no sólo aplicaciones web, que se ejecutan en Windows 8.
En cualquier caso habrá que esperar y ver cómo se desarrolla la disputa, si la presión de Mozilla produce efecto alguno sobre Microsoft sin tener que llegar a juicio alguno.
Casi 20 años después, Microsoft parece comenzar la misma batalla que entonces, en este caso Firefox y Chrome podrían ser los “nuevos” Netscape, aunque con un poder de convocatoria muchísimo mayor que entonces.

domingo, 6 de mayo de 2012

Cronologías del futuro, anticipándose a los acontecimientos



Cronologiafuturowikipedia
Puede resultar extraño encontrar en la Wikipedia –donde tanta información precisa hay sobre hechos– que también haya una lista de todo lo que va a suceder, pero ahí está. Más exactamente, hay tres cronologías del futuro a cual más interesante:
  • Timeline of the far future (en castellano: XI milenio y más allá, aunque menos completa e interesante para mi gusto) abarca los hechos desde ahora hasta el fin del universo. De entre las «noticias interesantes» merece destacar el primer evento de destrucción masiva que será a la vuelta, de aquí a 500.000 años probablemente, cuando impactará algún asteroide de más de 1 km. de diámetro con nuestro planeta, y adiós todo. Si esto no sucediera o pudiéramos evitarlo, en cualquier caso en 1.000 millones de años estaríamos a 47 °C y se evaporarían los océanos; en 3.500 millones no habrá quien nos distinga del infierno de Venus, así que… También será divertido cuando de aquí a 100.000 millones de años la expansión del Big Bang desaparezca de nuestros límites de observación, haciendo imposible el trabajo de los cosmólogos; o cuando en 101.500 años todos los átomos de materia del universo decaigan y se conviertan en hierro-56.
  • Timeline of the future in forecasts es una recopilación de previsiones ¿razonables? sobre el futuro más o menos cercano, del siglo XXI. Incluye cuestiones como que de aquí a 2020 en cada hogar surcoreano o Europeo habrá un robot –aunque sea para barrer– que alguna inteligencia artificial tendrá el nivel de los humanos (esta predicción de Arthur C. Clarke) o incluso que se producirá la singularidad tecnológica, hacia 2045 (estupendo que sea tan pronto porque igual muchos llegamos a verla, ojalá no tenga demasiados bugs).
  • Timeline of the Near Future, por otro lado, es una guía más práctica y razonable sobre cosas que realmente van a suceder o están previstas con una probabilidad razonable, de aquí al siglo XXIII: eventos políticos y deportivos, astronómicos, cuándo volverá a ser habitable Chernóbil (2250) o cuándo expiran los derechos de copyright de Mickey Mouse (2023). Me pareció curioso que la finalización de la Gran Muralla China esté prevista en 2074, más tarde que la Sagrada Familia de Barcelona, que dicen 



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